creación literaria & soluciones textuales

ESCUELA

 
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El Pantógrafo es un espacio didáctico pensado para enseñar, aprender y practicar literatura. Para —como dice un inolvidable personaje de Cormac McCarthy— evocar las formas, inventar ceremonias e infundirles vida.

Es una plataforma educativa (afianzada en las herramientas de Internet) especialmente diseñada para personas que por motivos variopintos han puesto el tiempo, la atención y la realización de sus inquietudes artísticas en otras actividades más urgentes.

Los cursos (inspirados en fecundos modelos que van desde Homero hasta Chimamanda Ngozi Adichie, en los puentes que unen a la literatura con otras disciplinas, en los vínculos de la imaginación con la sociedad) son una invitación a divertirse con las posibilidades creativas y expresivas de las palabras, a dejar que los fragmentos escribibles y legibles de la experiencia (ya provengan de nuestra vida cotidiana o de la Historia Universal, de las artes, de las ciencias, o de los recónditos y misteriosos procesos mentales) floten a nuestro alrededor con miras a que se formen nuevas combinaciones inesperadas que terminen organizándose —satisfactoriamente— en textos literarios con profundidad, duración y resonancia. 

Esta es una escuela donde no sólo se enseñará —con seriedad y humor en partes iguales— lo que se sabe o lo que se conoce, sino lo que se ama.

El Pantógrafo tiene la intuición de que la literatura puede procurarnos de vez en cuando una existencia no necesariamente mejor sino alternativa, ya que «no es un intento de escapar de la realidad, sino todo lo contrario, un intento de animarla», como dice Joseph Brodsky. En este sentido, aquí se concibe al arte de leer y escribir, entre otras cosas, como una experiencia lúdica: un juego muy importante que involucra nada más y nada menos que la construcción de sentidos (en sus tres acepciones: significado, sensibilidad y trayecto). Porque quizá sea en el juego, en la creación de mundos y leyes imaginarias —podríamos decir con Friedrich Schiller—, donde encontramos el origen de la autoconciencia, y por tanto el origen de la libertad, y por ende el origen de la ética; como animales simbólicos que somos no sólo hacemos cosas sino que también pensamos sobre esas cosas que hacemos, y de todo eso tomamos notas fascinantes que pasan de ser humano a ser humano, de generación a generación: notas que nos entretienen, nos educan, nos alertan, nos revelan, nos asombran. 

El Pantógrafo no se plantea tanto forjar escritoras o escritores como formar a los lectores ideales de su propia obra: preparar a personas que escriben para enfrentarse a los problemas de la creación de sus textos, en diálogo con el modo en el que fueron construidos otros textos semejantes u oportunos. Es decir: acompañar a alguien para que fragüe (defina o encuentre) su propia poética, ese contexto desde el cual lo que escriba funcione y sea leído adecuadamente. 

Sean bienvenidas, pues, todas aquellas personas que ya escribieron (y necesitan reescribir una obra hasta que haga ese clic esperado o escribir una obra nueva), que escriben ahora mismo (y tienen un suculento proyecto entre manos) o que desean escribir (y no tienen ni la más remota idea de por dónde comenzar a encauzar ese impulso).

 Oliver Sacks, por Lowell Handler.

Oliver Sacks, por Lowell Handler.

 

EL MECANISMO


Una sesión* semanal en la que participan:
el profesor Con un puñado de teoría literaria (ideas, valores y antivalores + técnicas y procesos creativos)
una autora o un autor Con una lectura modelo (un texto breve —o cualquier artefacto legible— pertinente: clásico, moderno o contemporáneo)
Con un ejercicio práctico (a partir de una pequeña propuesta lúdica magnética, un punto de fuga, una restricción), de máximo mil palabras
tú y el profesor Con la devolución de ese ejercicio lleno de sugerencias de correcciones + notas a pie de página retroalimentativas


* Como escuela online, El Pantógrafo supone el uso y el intercambio de información entre profesor, alumnas y alumnos mediante Internet, ya sea por correo electrónico o por una plataforma que hace las veces de un aula virtual, a través de la cual se pueden revisar y descargar los materiales de clase, subir los textos e incluso trabajar de manera colaborativa con las compañeras y los compañeros de curso. La escuela tiene, además, dos modalidades semanales: una asincrónica (el alumno no coincide en tiempo con el profesor o los compañeros, y puede entrar a la plataforma cuando lo prefiera) y una sincrónica (en tiempo real, en una clase vía chat, Skype o Hangouts, durante un horario previamente establecido).