creación literaria & soluciones textuales
DSCN0434.JPG

DERIVAS

apuntes y confluencias

 

«Manifiesto», de Manuel Iris: Nosotros, / los que escribimos luego de Shakespeare o de Dante, / los que nacimos después de Garcilaso o Catulo / saludamos al olvido mirándolo a los ojos. // Los que llegamos al mundo / cuando todo estaba dicho / no pensamos en la historia. // Los condenados a repetir, / los que sabemos de entrada / que no podremos decir algo mejor / ni tampoco algo nuevo, / los que nacimos literariamente desahuciados / no debemos callarnos: // tenemos que agregar / una flama a la lumbre, / la escritura al silencio. // Los prescindibles / sabemos que todo es una sombra / que nada lo es / que siempre es / necesario hablar / de lo que pasa // y es por ello que antes de extinguirnos / repetidamente tras el punto final / dejamos testimonio.


(estamos rodeados de misterios; pero a veces los misterios meten la pata y revelan algo, revelan capas de sentido en las que no habíamos reparado hasta encontrarnos cara a cara con una imagen luminosa; y si uno está, por azar, en el momento y en el lugar exactos de esa revelación, tiene que transmitirla: para preservar su belleza, no para explotarla con una abundancia verbal innecesaria)


Imitar: recrear el mundo en el que se vive; pero elegir lo más interesante hasta crear un mundo propio. 


preocuparse por algo que no existe / la suspensión de la incredulidad: asumir con la imaginación, momentáneamente, la creencia de que algo es real / colocarse en una historia transparentemente, perder la identidad o —mejor— fundir el yo en unos acontecimientos ajenos que, compasión mediante, serán propios


Marcel Proust: «Y como ese entretenimiento de los japoneses que meten en un cacharro de porcelana pedacitos de papel, al parecer, informes, que en cuanto se mojan empiezan a estirarse, a tomar forma, a colorearse y a distinguirse, convirtiéndose en flores, en casas, en personajes consistentes y cognoscibles».


Giselle Aronson: «Yo me enuncio y me anuncio escritora por la sencilla e incuestionable razón de que me rompo el alma en la escritura y, después, la escritura vuelve a armármela».


Interés cero por el glamour de ser escritor o escritora ni por trepar los escalones de la industria cultural (la literatura no es competencia sino cooperación, y nada de lo que se haga en su terreno debería hacerse por prestigio, estatus o aprobación).


Escritura: práctica inacabable, precaria y transitoria; manía de anotar lo que se ve (dentro, fuera); extraña manera de estar en el mundo aislándose del mundo con la imaginación; indagación, devenir, proceso; una forma de hacer acopio de determinación para acometer algo que no se sabe qué es hasta que se consigue; materialización simbólica de algo que no se comprende del todo. 


Una voz:
—No soy un artista. Siempre me distraigo con tonterías. Pierdo mucho tiempo en vez de ser una persona constructiva. Quisiera tener una poderosa fuerza de voluntad que me permitiera ser más productivo. Además no tengo tiempo ni dinero para hacer lo que quiero. Mucho menos tengo talento, ética, creatividad, constancia. No soy el más adecuado para este oficio. A nadie le importa lo que hago. Algunos han visto mi trabajo y no les gusta. A otros les gusta, pero lo olvidan rápido. Creo que lo que hago es aburrido, cursi, innecesariamente complejo, pretencioso, poco original, demasiado obvio, incluso superficial. Acaso ya hice con todas mis habilidades lo mejor que puedo hacer, y no es para nada extraordinario. Me resulta más fácil leer lo que los verdaderos artistas han hecho. Porque evidentemente nunca seré tan bueno como los grandes. Me resulta más fácil dejar encerradas mis ideas en mi cabeza, a salvo de los errores. Lo peor es que ni siquiera sé realmente qué es lo que quiero hacer. No soy un artista. 


¿qué merece contarse? / nada nunca empieza ni termina, todo sigue / usar las palabras para ocuparse de la realidad con fines imitativos / transcripción de lo sensible / la estructura de la vida humana / partición del devenir en pequeños fragmentos / el material de la vida, heterogéneo, sin seleccionar / formación-deformación de la realidad / Erich Auerbach y la representación de la realidad en Occidente: a) Homero (embelesar): descripción perfiladora, iluminación uniforme, ligazón sin lagunas, parlamento desembarazado, primeros planos, univocidad, limitación en cuanto al desarrollo histórico y a lo humanamente problemático, personajes elevados, realidad idealizada; b) Biblia (dominar): realce de unas partes y oscurecimiento de otras, falta de conexión, efecto sugestivo de lo tácito, trasfondo, pluralidad de sentidos y necesidad de interpretación, pretensión de universalidad histórica, desarrollo de la representación del devenir histórico y ahondamiento en lo problemático, personajes bajos, vida cotidiana


Aquiles Zambrano: «El estilo es la forma inevitable que adquiere un error cometido una y otra vez durante la escritura: el uso incorrecto de los dos puntos, por ejemplo. Tiene que ver un poco con eso que hacía Perec y el grupo Oulipo de crear a partir de una limitación: la limitación, la carencia de recursos o de facultades, es justamente la marca, el estigma que hace particular al texto. Estilo, estigma, ¿son palabras derivadas de la misma raíz? Puede ser, pero también puede ser que el estilo tenga que ver por otro lado con una cuestión metafísica: el estilo es el rastro del intento, siempre fallido, de nombrar lo innombrable. No se puede escribir voluntariamente con estilo porque en el fondo sólo tenemos al alcance una sola forma de escribir las cosas, la forma de nuestra limitación ante lo que nunca se podrá decir».


¿La imaginación es una sensación decadente, una reunión de espectros nacidos de las cosas que han sido apartadas de nuestra vista e intentamos recordar infructuosamente?


Han Kang: «Hacer preguntas, eso es para mí escribir. No escribo respuestas, simplemente me afano por redondear las preguntas, trato de permanecer mucho tiempo dentro de ellas. De rodillas, arrastrándome otras veces, espero llegar hasta el final, hasta el centro (aunque sea imposible)». 


escribir = viajar: estar fuera de lugar / convertir una distancia en trayectoria de lectura


María Gainza: «Cuanto más tiempo dejo que la imagen gire dentro de mi cabeza, más ideas, más asociaciones, más memorias, se me ocurren. Soy una escritora muy lenta que escribe en la oscuridad. Muchas veces no tengo la menor idea hacia a dónde voy, no veo nada, pero sigo adelante y de repente, con suerte, la casa se me va amueblando».


No se le ocurre nada. Y los beneficios de esforzarse por crear un buen texto los siente abstractos e inciertos. Por supuesto que quiere escribir, pero hoy (precisamente hoy) preferiría no hacerlo. Y no quiere privarse de esa comodidad.


Un texto que haga que, en un punto de la lectura, uno deba apartar la mirada para reacomodarse en el mundo real, para regresar lentamente a uno mismo, reestablecerse.


Escribir: siluetear la existencia con la punta de los dedos. 


¿Los actos o las palabras?


escribir un texto para que sea celebrado, y posteriormente sea mitificado su autor/autora / o / escribir un texto para que contribuya a una discusión, para que ponga en cuestión un estado de cosas, y su autor/autora pase desapercibido, se mantenga fuera de lugar


Carmen Martín Gaite: «no hay duda de que lo que no voy escribiendo, por escribir se queda. Me quiero engañar, pensando vagamente que cada visión y experiencia me enriquece, y así me van lloviendo encima los días, cada uno de los cuales arrastra con sus gotas las gotas del anterior, sin que me esfuerce por investigar en qué aljibe se recoge toda esa agua o qué tierra fertiliza».


¿La ficción crea una zona de posibilidades en la cual podemos imaginar cómo superar un problema real atribuyéndoselo a una persona imaginaria? 


La claridad no es un problema de estilo. Usar un lenguaje artificioso y presuntuoso no hará que el texto sea más literario. No oírse sino oír: lo más importante es alcanzar el tono de la voz del personaje que habla. Luego las palabras (sus palabras, no las nuestras) vendrán solas. Como sentir (escribiendo) que alguien te eligió para que dijeras lo que él o ella necesita decir. 


Escribir sobre no escribir es imposible porque ya estás escribiendo. La página en blanco no existe: está saturada de la potencia de lugares comunes persistentes, difíciles de evitar. Escribir no es sólo llenar la página con signos, es eliminar esos lugares comunes, hacer que coincidan cosas que nunca antes se iban a encontrar y produzcan asombro. 


Anne Carson: «Pero, como saben muy bien, el objeto primero de la filología / es reducir todo placer textual / a un accidente de la historia. / Y cualquier afirmación sobre lo que el poeta / quiso decir exactamente me incomoda. / Así pues, dejemos el interrogante donde está // al comienzo del poema». 


LLUVIA ARTIFICIAL / escribir es un acto irrelevante / la literatura está muerta / imágenes y sonidos satisfactorios / al alcance de la mano / sepultaron / todos esos laberintos verbales


desnudar el control de la velocidad de una historia: frase a frase (arranque, avances, pausas, retrocesos-adelantos, llegada), controlar las expectativas del lector, premeditándolas / un cuento es una criatura que se acelera y se acelera y se acelera... hasta que algo altera su continuidad, algo traba su repetición (Piglia)

sin final la experiencia no tiene sentido

el lector es el que convierte escenas complejas en datos simples: anticipando el final de la historia, que desconoce (curiosidad) / el escritor es el que convierte datos simples en escenas complejas: postergando el final de la historia, que conoce (manipulación)